- Devocionales Cuerpo de Cristo
- Posts
- Anda Delante de Mi
Anda Delante de Mi
Por Daniel Díez - Devocional 23 de junio 2026.

Devocional de hoy
Vive con la Visión de Dios
Hoy quiero detenerme y reconocer la paciencia del Señor conmigo. Él me sostiene incluso cuando estoy cansado, disperso o saturado por tantas actividades, eventos y responsabilidades. A veces siento que voy rápido, demasiado rápido, pero no necesariamente lejos. Y el Señor me recuerda que solo no llego más lejos… juntos sí.
En estos días he visto cómo muchas estructuras humanas parecen fuertes, pero son frágiles. Crecimientos rápidos, métodos, fórmulas… pero sin cimientos sólidos todo se derrumba. Y el Señor me vuelve a hablar: no es la velocidad, es la dirección; no es la fórmula, es la obediencia.
Mientras meditaba, el Señor me llevó a una frase que resonó en mi corazón:
“Solo vas más rápido, pero juntos llegamos más lejos.”
Y entonces el Espíritu me llevó a Su Palabra.
1. Dios me llama a caminar, no a correr
“Era Abram de edad de noventa y nueve años cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.”
Génesis 17:1
Este versículo me confronta y me consuela a la vez. Dios no me pide perfección antes de caminar. Me pide caminar para llegar a la perfección.
No es: “sé perfecto y luego anda”. Es: “anda delante de mí, y serás perfecto.”
La perfección es un destino, no un punto de partida.
2. Dios no me llama por lo que soy, sino por quién es Él
Cuando Dios se presenta como “Yo soy el que soy”, me recuerda que:
• Él no depende de mis capacidades.
• Él no necesita mis logros.
• Él no me llama porque yo sea especial.
• Él me llama porque Él es Dios.
Y yo solo tengo que obedecer.
3. La ilusión de libertad no es libertad
Vivimos en un mundo que grita: “Cree en ti”, “tú puedes”, “haz lo que quieras”.
Pero esa libertad es un espejismo. Como un animal que tiene la jaula abierta pero nunca sale.
La verdadera libertad no es hacer lo que quiero, sino hacer lo que Dios quiere.
4. Dios me invita a caminar con Él, no a demostrarle nada
Como un abuelo que pone a su nieto sobre sus piernas para conducir, Dios me dice:
“Conduce conmigo. Yo llevo el volante, tú disfruta.”
No soy yo quien convierte, quien cambia, quien transforma. Es el Espíritu Santo.
Mi parte es andar. La Suya es hacer.
5. La obediencia abre puertas que yo no puedo abrir
Como el ladrón en la cruz, que no tuvo tiempo de bautizarse, ni estudiar, ni formarse, ni demostrar nada.
Solo dijo:
“Señor, acuérdate de mí…”
Lucas 23:42
Y Jesús respondió:
“Hoy estarás conmigo en el paraíso.”
Lucas 23:43
No fue por méritos. Fue por obediencia y fe.
6. Cuando doy el paso, Dios hace el milagro
Israel no vio el Mar Rojo abrirse hasta que caminó. Jericó no cayó por fuerza humana, sino por obediencia. Las murallas colapsaron hacia dentro porque Dios actuó.
Mi parte es dar el paso. La parte de Dios es abrir el camino.
Aplicación Personal
Mi parte es caminar delante de Dios, confiar en Su dirección y obedecer Su voz. No necesito correr detrás de resultados ni demostrar nada. Lo que Dios espera de mí es fidelidad en cada paso, mientras Él se encarga de abrir caminos, derribar murallas y cumplir Sus propósitos.
Oración Final
Señor, gracias porque eres paciente conmigo. Gracias porque no me llamas por lo que soy, sino por quién eres Tú. Enséñame a caminar delante de Ti, sin prisas, sin fórmulas, sin atajos. Quita de mí la ilusión de libertad que ofrece este mundo y llévame a la verdadera libertad que solo Tú das.
Ayúdame a obedecer, aunque no entienda. A avanzar, aunque esté cansado. A confiar, aunque no vea el camino abierto.
Toma mi vida, mis pasos, mis decisiones. Llévame en Tus brazos como un padre lleva a su hijo. Y haz Tu obra en mí, porque sin Ti nada puedo hacer.
En el nombre de Jesús. Amén.

