ANA, Una Mujer Abnegada y Guerrera en Oración

Por Rebeca Diez - Devocional 8 de diciembre 2025.

Devocional de hoy

Ana, Una Mujer Abnegada y Guerrera en Oración

Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.

Lucas 2:36-38

Una vida dedicada al Señor

Ella se casó siendo muy joven, y solamente vivió siete años con su esposo, hasta que él murió. Después de eso, se entregó completamente al ayuno y a la oración, mientras vivía en el templo. Ella tenía más de ochenta y cuatro años de edad cuando el Espíritu Santo la guió a entrar al Santuario en el momento en que Jesús estaba siendo dedicado. Ana acudió entonces con Simeón, haciendo una abierta profesión de su fe en el niño, Hijo de Dios. Ella comenzó a alabar a Dios, profetizando acerca de los misterios de la redención que Cristo revelaría al mundo.

Lecciones de constancia y fidelidad

Ana es mencionada, solamente, en tres versos de la Escritura. Sin embargo, nos deja una enseñanza preciosa, que aún con su edad tan avanzada, no se apartaba del templo, no ponía excusas para no reunirse a orar, nada la impedía de acudir a leer la Palabra y a servir en la casa del Señor, dice de día y de noche. No sabemos de qué forma servía esta preciosa mujer, pero a esa edad ya los huesos duelen, no se descansa bien, pero Ana superaba estos impedimentos y seguía acudiendo cada día al templo para orar y servir.

Una vida de oración la capacitó para ver y reconocer inmediatamente, a Aquél a quien la mayoría de su generación no reconoció: el Mesías prometido.

La necesidad de mujeres como Ana hoy

El mundo de hoy necesita muchas Anas —aquellas que reconozcan la importancia de un ministerio de oración. La Iglesia necesita mujeres que pasen tiempo orando fervientemente. Uno de los privilegios más imponentes de la vida cristiana es la oración.

La oración como llave espiritual

Alguien, acertadamente, comparó la oración con una caja de seguridad de un banco. Se necesitan dos llaves para abrir esa caja: una, la del propietario de la caja, y la otra, la del banco. En la oración, la primera llave es la voluntad de Dios. La segunda, es nuestra participación en la oración. Cuando combinamos estas llaves espirituales, obtenemos la respuesta a nuestras oraciones.

El poder de la oración en acción

Ana oró y Dios respondió. Fue una gran responsabilidad para ella consagrar, día y noche, su vida entera a la oración. Sin embargo, fue también un gran privilegio. La oración hace descender el poder de Dios.

Cada vez que oramos podemos traer vida o muerte, bendición o maldición. Cuando oramos en la voluntad de Dios, activamos el poder de Dios y su Espíritu trae vida a nuestra situación.

EXCUSAS

Podemos mirar este relato y decir: “Pero Ana era una excepción. Ella tenía una situación única —sin esposo, sin hijos, sin una vida complicada. Pero, yo, en cambio, estoy tan ocupada, tengo tantas responsabilidades. Yo no puedo dedicar tanto tiempo a la oración. ¡Es imposible!”

Ana enfrentó muchas decisiones. Después de la muerte de su marido, tuvo que superar la soledad, la tristeza, la viudez; fácilmente pudo haber buscado otro marido, o quizás una carrera, o dedicarse a ella misma. Pero escogió entregarse enteramente a Dios. Escogió olvidar los placeres de este mundo, a cambio de su favor y Sus bendiciones.

El secreto del poder en la oración

Ana descubrió el secreto del poder, en su vida de oración. Muchas personas quizá piensan de su vida como vacía, aburrida, monótona e incluso triste. Una vida enclaustrada, sin entretenimientos, una vida solitaria llena de cargas y pesares por otros, no parece una existencia muy feliz.

Pero las Escrituras nos muestran que ella estaba contenta de vivir y orar por otros, tras haber conocido el secreto de ORAR POR LOS DEMÁS, EN VEZ DE VER LO NEGATIVO.

Una relación íntima con Dios

Ella conoció, muy bien, el privilegio de llevar la carga del Señor, de oír su corazón, de afligirse cuando él se afligía, o de regocijarse cuando él se regocijaba. El Señor y Ana tenían una dulce relación, una comunicación especial; ella no cambiaría esa unión con su Creador por un millar de relaciones terrenales.

El Señor es un Dios que responde las oraciones.

Oración:

Señor, ayúdanos a entregarnos más y más a la oración, que podamos deleitar tu corazón, Oh Padre, y participar en tus propósitos sobre esta tierra a través de una vida de oración. Queremos aprender a orar como a Ti te agrada.