Amor que Disipa todo Temor

Por Rebeca Díez - Devocional 03 de marzo 2026.

Devocional de hoy

Amor que Disipa todo Temor

El temor y el antídoto perfecto: el amor

El temor es común en todos, pero la diferencia entre un cobarde y un hombre o una mujer de coraje, es el modo en que cada uno maneja el temor. Uno fue gobernado por el temor y el otro insistió en gobernar el temor.

Y El antídoto, es el AMOR:
En el amor no hay temor porque el verdadero amor echa fuera el temor”

Cuando el niño llora durante la noche de tormenta aterrorizado por los truenos y relámpagos, el padre le abraza y el temor desaparece, sintiendo el calor del amado, duerme en medio de la tormenta.

El temor nos paraliza, nos bloquea, nos inmoviliza, y no nos permite adorar. Cuando el cristiano deja de mirar al diablo, a sí mismo o a los problemas, y pone sus ojos en el Padre, entonces sus temores se derriten. Que el temor no tome el control de nuestra voluntad. El temor no debe ser un impedimentos para alabar al Señor en todo tiempo.

El obstáculo invisible de la adoración: EL EGO

La arrogancia, la altivez, la vanidad es un obstáculo para la liberación de la alabanza. Es un problema más difícil de tratar pues somos negligentes en reconocer el orgullo que reside en nuestros corazones. Nuestro egoísmo personal no nos lo permite, y ese yo que quiere impedir que adoraremos al Señor, debe ser rendido al Espíritu Santo.

El orgullo está muy interesado en la imagen que uno tiene de su propia persona.

Algunos cristianos no dejan de pensar en lo que los demás piensan de uno mismo, el qué dirán es más importante para ellos que ser olor grato para el Señor, y actúan para cuidar su imagen.

A veces el concepto de uno mismo es muy elevado, personas jactanciosas, justificadas en sí mismas, que se sienten superiores a los demás, fanfarrones y soberbios con demasiado protagonismo. Este tipo de personas tienen mucha dificultad para adorar a Dios porque no desvían nunca los ojos de sí mismos. Estas personas orarían como el publicano: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres. Y sin embargo debemos orar al Señor pidiéndole: Más de Ti, y Menos de mi. Vaciarnos de nosotros mismos y romper ese frasco de alabastro en una profunda adoración llena de humildad y necesidad.

Nuestras mentes deben estar centradas en El, y no en nosotros. La atención la debemos llamar hacia Él y no hacia nosotros. El es el centro y el único digno de admiración.

El bajo concepto de uno mismo también impide la adoración al Señor. El centro de su corazón sigue siendo el YO.

Personas que desprecian sus talentos, rehúsan cualquier servicio diciendo que no lo merecen, que no pueden hacerlo, que no son capaces, y es una falsa humildad, están centrados en el YO igual que el jactancioso.

Su orgullo en sus fracasos es tan grande como el orgullo de otro en sus éxitos.

“Señor, yo no puedo, pero TÚ EN MI, SI PUEDO”

No menospreciemos la obra del Señor en nuestras vidas, somos importantes para Él.

Dios puede quebrantar el orgullo y liberar al prisionero. Rindamos nuestro yo al Señor para exaltarle.

Oración

Oración: Señor, cuántas veces he dejado de mirar tu Grandeza, tu Belleza, tu Poder, y he querido ser el centro de todo, olvidando que mi yo sólo quiere batallar para que no te alabe y adore como Tú mereces. No quiero ser yo, sino Tú en mí, porque en mí no hay nada bueno. Por eso, quiero darte la gloria que Sólo Tú mereces porque todo es por ti, Gracias a Ti y todo para Ti.