Advertencias del Señor

Por José Jesús García - Devocional 8 de enero 2026.

Devocional de hoy

Advertencias del Señor

Dios siempre avisa antes de actuar

Dios siempre avisa antes de cumplir sus planes, antes de enviar lluvias y tempestades, y el que tiene discernimiento sabe que debe cobijarse y protegerse. Antes de tantas tragedias, Dios siempre da señales, pero el hombre es necio y ante el granizo no se protege, ante las tempestades sigue exponiéndose a los peligros y calamidades. Dios avisó al pueblo judío en tiempos de la masacre de Hitler, pero muy pocos escucharon sus pistas.

La profecía como advertencia

La profecía viene como una advertencia de lo que va a suceder. Pidamos a Dios que nos hable con su Palabra, en sueños, en profecía, en nuestra mente, en el descanso, en el reposo, en el que hacer de cada día, que sepamos siempre escuchar su voz, porque Dios siempre habla. A Dios le agrada que le ofrezcamos alabanza, que le adoremos, pero, sobre todo, que le escuchemos, porque a veces hablamos y hablamos, pero tenemos los oídos cerrados y no escuchamos a la Voz Importante. Hacemos el devocional de forma rutinaria, religiosamente, pero no escuchamos su Silbo fresco.

Cuando estemos delante de la presencia del Señor, nos mostrará de cuántos peligros no ha salvado avisándonos, porque hay tantas emboscadas y artimañas que el enemigo prepara para hacernos tropezar, y si caemos es por falta de sabiduría, soberbia, altivez de no estar humillado ante el Señor escuchando su Consejo y Aviso.

Dios quiere guardar a su pueblo

Dios quiere guardar a su pueblo, enseñarnos a caminar por sendas de justicia, darnos pies de ciervas para subir a esos peñascos donde el enemigo no puede acceder.

Cuántas veces vemos el peligro que se acerca, y estamos ciegos y sordos para entender las alertas del Señor para ser salvados.

“Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo.”

Mateo 2:13-15

Dios habla en los pequeños detalles

Dios se mueve en los pequeños detalles que no prestamos atención, que vamos por inercia, sin la conciencia despierta, y vienen las caídas, las torpezas, los tropiezos. Dios está en esos pormenores que parecen pequeños avisos y consejos para guiarte por las buenas sendas protegidos por sus alas.

Debemos leer la Palabra De Dios con el corazón abierto, escudriñándola, pero no estudiándola como muchos religiosos, sino como los niños que reciben los consejos de su Papá.

La obediencia no debe postergarse

José escuchó el aviso y la obedeciendo fue INMEDIATA. Muchas veces esperamos a cumplir el aviso, lo alargamos en el tiempo, pensamos: bueno, más tarde que ahora estoy ocupado, me siento cansado, soy demasiado joven, o es para otros que yo ya soy demasiado mayor…

Cuántos padres escuchan los avisos de cuidar a sus hijos de Herodes, de la guadaña del enemigo, y hay mucha irresponsabilidad permitiéndoles ver las redes sociales sin control, y no apartándolos del mundo. Tengamos temor De Dios y el respeto de que Dios nos avisa y debemos ser obedientes.

Amigos que advierten con valentía

Jonatan fue un buen amigo de David y tuvo que avisarle de la maldad de su padre, arriesgando su propia vida, sin entrar en sentimentalismo de que estaba hablando de su padre, sino que decidió ser un verdadero amigo. Y faltan estos amigos incondicionales que tocan trompeta, que avisan diciendo: te estás enfriando en el Señor, te estás apartando del Camino, esas formas de andar no te convienen.

El avisado se refugia en Dios

El avisado ve el mal y se esconde, se refugia, se protege, utiliza los frutos espirituales y no la fuerza humana. Cuántas veces Dios nos ha avisado y no hemos ido a refugiarnos bajo las Alas del Omnipotente.

Un corazón sensible a la voz de Dios

Que tengamos el oído afinado para escuchar esa Voz Gloriosa, esa Voz que nos alienta y a la vez nos corrige, nos dirige y encamina. E iremos de victoria en victoria, aunque vengan emboscadas, batallas y dificultades.

Debemos ser mansos y humildes de corazón para recibir esos consejos sabios, pero hay mucha soberbia que es un gran impedimento, es como esa guardia personal que impide recibir el aviso, la exhortación y la enseñanza divina.

Escuchar para crecer en sabiduría

El sabio aumenta la sabiduría cuando escucha, pero el necio dice: ya lo sé. Respondemos con orgullo y no permitimos que el Espíritu Santo entre hablándonos. Qué importante que tengamos un corazón SENSIBLE para que su Mensaje entre rápido. Dios habla en el silencio de nuestras guerras interiores, de nuestras reflexiones que solo hablan y se justifican, pero Dios quiere que callemos, y en ese silbo, Él susurra.

“Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso. Y de Siria habían salido bandas armadas, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la mujer de Naamán.”

2 Reyes 5:1-2

Dios usa lo sencillo

Dios se mueve en la sencillez, a través de una muchacha sencilla, una esclava. ¿Y quién iba a escuchar a una pequeñita? Seamos humildes para escuchar lo que Dios quiere enseñarnos, y a veces no es sólo a través del pastor, porque Él puede utilizar hasta a un niño.

“Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a las puertas de la casa de Eliseo. Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio.”

Y Naamán se fue enojado. Venía con su plan echo: bajará un rayo y me sanará, escucharemos una voz desde el cielo y me sanará….. en vez de humildemente recibir la verdadera dirección de Dios.

Los insensatos desprecian la sabiduría, pero los sabios la escuchan y reciben el consejo.

Pidámosle hoy sabiduría al Señor para que nos guíe, nos enseñe, dirija nuestros pasos.

“Ahora, hijo mío, a más de esto, sé amonestado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne. El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.”

Eclesiastés 12:12-14

Necesitamos corrección constante

Muchas veces venimos a la iglesia y le decimos al Señor, esta área no la toques, o esta habitación deja que la tenga a mi gusto. Necesitamos amonestación, avisos y corrección. Seamos sensibles, porque con el tiempo nos hacemos duros, y decimos: a mí ya nadie me puede corregir, con todo el tiempo que llevo, ni a mí, ni a los míos. No pensemos que ya no necesitamos consejo, porque cada día necesitamos más y más del Señor, más dedicación a su Palabra y más sabiduría para los tiempos que han de venir.

Oración final

Señor, tu Palabra es para recibirla y atesorarla como lo más preciado que nos pueden dar. La dádiva más importante eres Tú, Soberano y Rey, Omnisciente, que nos rebelas tus pensamientos de bien, y se los rebelas a los que no se alejan, a los que son íntegros y humildes. Danos la gracia para cumplir tu voluntad, con entusiasmo, respeto, temor. Perdona las veces que tomamos nuestras propias decisiones, aún, escuchándote, hacemos oídos olvidadizos. Danos ese temor de cumplir tus avisos.