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Adoradores Humildes
Por Rebeca Díez - Devocional 27 de agosto 2026.

Devocional de hoy
Adoradores Humildes
¡Reina en Mí!
Hoy le decimos al Señor: ¡Reina en Mí!
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no puede compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
La adoración: mucho más que cantar
La adoración es mucho más que cantar o dar palmas. Es permitir que realmente Cristo tome el trono de nuestras vidas, las riendas, que reine en nosotros, y que no solo en la adoración sino en la vida diaria. Como sabemos la adoración es un estilo de vida.
Una vida de continua adoración
Nuestra manera de vivir debería ser una continua adoración a Dios. El trato con todo el mundo debería traer honra al Señor. Nuestro comportamiento en la sociedad, nuestra relación con nuestros esposos, esposas, e hijos, en la iglesia, en el trabajo, todo debería ser para glorificar al Señor, todo lo debería gobernar El a su antojo, llevar las riendas de nuestros corazones. Él debe estar sentado en el trono de nuestras finanzas, de nuestras relaciones sentimentales, de nuestras mentes, de nuestros actos…
Dejar que Él gobierne
No decidas tú, deja que Él decida por ti. Esto es realmente adoración. Que el gobierne por completo tu vida. Que él sea el Rey, el dueño, tu Señor. Pero debemos estar dispuestos a dar nuestro terreno de autoridad, de dominio, donde nos sentimos tan realizados, tan superiores, tan aceptados, y dejar que Él tome por completo el control.
Y si no lo hacemos, nunca llegaremos a ser verdaderos adoradores.
Un corazón humilde delante de Dios
Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios,
Romanos 1:21-22
Muchos que conocieron la verdad y dejaron de glorificar al Señor, y de darle gracias por todo, se envanecieron en sus propios razonamientos creyéndose más sabios que el propio Dios, sabios en su propia opinión, lo cual les ha llevado a la separación con Dios y por tanto en realizar un sin fin de pecados que nos narra Pablo en su carta a los romanos y esto nos puede ocurrir a nosotros si no le glorificamos, si no le damos gracias y no vivimos con un corazón humilde delante de Él.
Músicos humildes, adoradores humildes
A los músicos les digo: sean músicos humildes, con un concepto de ti mismo equilibrado, sin protagonismos ni afanes de deslumbrar al público. Sin necesidad de demostrar nuestro gran talento anhelando que nos aplaudan.
Considerando a los demás incluso mejores que nosotros, nunca menospreciando a los demás, reconociendo que los dones y talentos buenos, sólo proceden del gran Maestro.
Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.
Filipenses 2:3
Hacernos como niños
Para adorar a Dios nos tenemos que humillar y hacernos como niños. Es imposible adorar a Dios con mente racional de personas rancias y sabelotodas. Si nos hacemos como niños, cuando vemos al Padre, corremos a él sin sentido del ridículo, no pensamos en si alguien nos ve, en el qué dirán, si se reirán de nosotros. Los niños desean aprender del padre, reconocen que no saben y observan con respeto y admiración a su papá y anhelan ser como él. Cuando dicen “PAPÁ” lo dicen con la boca llena que casi te hacen llorar. ¿has escuchado a un bebé decir sus primeras palabras: papá, mamá?????
Te rompen el corazón de la emoción.
Pues cree que Dios se emociona con sus hijos cuando le adoran como niños, con una actitud humilde, sencillos, sin doblez, sin buscar algo a cambio, de todo corazón.
Oración
Señor, quiero estar cerca de ti como un niño, porque decías: dejad que los niños se acerquen a mí, y deseo acercarme a ti con un corazón sencillo, sin apariencias, sin religiosidad, sin ningún estorbo, sin ninguna falsedad ni hipocresía, sin altivez ni arrogancia que sé que aborreces. Quiero darte adoración porque eres tan maravilloso, Tu misericordia no tiene fin, eres tan bueno con tus hijos, no tengo palabras para expresar mi admiración y pasión por mi Señor.

